Villa Maria. Un ingeniero en Telecomunicaciones, miembro de una conocida familia de Oliva, comenzó a ser juzgado ayer en los Tribunales de Villa María por su responsabilidad penal en un luctuoso accidente carretero en el que perdieron la vida dos adolescentes, también oriundos de aquella ciudad.

Según informa El Diario Córdoba Luis María Nieto (38), alias “Yoyo”, comparece en libertad, imputado como presunto autor de “homicidio culposo agravado” a raíz de la muerte de los menores Ricardo Miguel “Caito” Fonseca Osse (15) y Leonel Alejandro “Leo” Biccire (16), quienes viajaban en un ciclomotor cuando fueron embestidos de frente por el automóvil del profesional, quien conducía en estado de ebriedad y a una velocidad estimada entre los 150 y los 165 kilómetros por hora.

Así lo determinó en la requisitoria de elevación a juicio la fiscal olivense Mónica Biandrate, quien instruyó la causa por el trágico choque ocurrido en horas de la madrugada del 15 de febrero de 2014 sobre el viejo trazado de la ruta 9, en inmediaciones del ingreso al HospitalEmilio Vidal Abal”.

Según la acusación, el Peugeot 207 (patente KCG 639), que circulaba de Oliva hacia James Craik, invadió la mano contraria e impactó frontalmente a la Zanella 50 (“con una luz tenue”, dice la fiscal) que era guiada por Fonseca Osse, acompañado por Biccire.

Tras el violentísimo impacto, el auto de Nieto recorrió casi 150 metros y terminó sobre la banquina derecha, previo desprenderse la rueda delantera izquierda.

El trágico choque se produjo a las 4.25 de la madrugada, hace ya casi tres años y ocho meses, a la altura del kilómetro 609, entre el aeroclub y el portal de entrada al Vidal Abal.

Los malogrados jovencitos regresaban de James Craik, localidad a la que habían concurrido para encontrarse con unos amigos. Sus familiares siempre aseguraron que llevaban casco y que la Zanellita estaba “en perfectas condiciones”, sobre todo en el sentido de que tenía luces.

Seis testimonios

Durante la audiencia de la víspera declararon seis testigos: tres lo hicieron por la mañana y los restantes en horario vespertino. Sobre el final de la jornada, el juez René Gandarillas (presidente del tribunal unipersonal) dispuso un cuarto intermedio hasta mañana, a las 8.30, para continuar receptando testimonios.

Tras la lectura de la acusación, Luis Nieto se abstuvo de declarar y se remitió a lo que había expresado a la Justicia durante la instrucción de la causa. En esa instancia, le dijo a la fiscal Biandrate que circulaba “a 100 kilómetros por hora, no más de eso”, y que delante de él delante iba un utilitario.

En aquella declaración, el ingeniero dijo que decidió adelantarse a ese rodado porque no vio ninguna luz de frente, por lo que supuso que “no venía nadie”. Asimismo, señaló que la moto “iba sin luces y por el medio de la ruta”.

Claudia Pérez (al medio) y Roxana Díaz, las mamás de “Caito” Fonseca Osse y “Leo” Biccire, junto al abogado que las asiste, Guillermo Romero

Posteriormente, al abrirse la ronda de testigos, comparecieron Claudia Pérez (mamá de Fonseca Osse), Félix Augusto Nieto (hermano del acusado) y Edgar David Fonseca (policía de Oliva).

La mujer aseguró que la motito tenía luces ya que la había comprado (usada) el día anterior. Al respecto dijo que antes de adquirirla había verificado que estaba en buen estado, tanto en su sistema de iluminación como de frenos e incluso agregó que antes de que su hijo viajara hacia James Craik, le hizo encender el motor, que encendiera las luces y que frenara, constatando que todo funcionaba bien.

A su turno, el hermano menor de Luis María declaró de manera coincidente con el acusado. Cabe señalar que Félix Nieto viajaba como acompañante en el Peugeot. Reconoció que habían estado bebiendo, pero negó que estuvieran ebrios, y cuando se le preguntó por la velocidad a la que circulaban, señaló: “Algo más de 100, pero no podría precisarlo”.

El testigo dijo también que no sintió el impacto y que el auto se salió de la ruta. De inmediato bajó para auxiliar a las víctimas y se percató de que ambos chicos estaban sin vida.

En tanto, el policía Fonseca aportó una filmación de cámaras de seguridad, aunque las imágenes (muy borrosas) no aportaron mayor información.

Por la tarde, en doble turno, declararon tres jóvenes, amigos de los chicos fallecidos. Se trata de Carlos Facundo León (de Oliva), Joaquín Elías Cuello y Jorge Luis Crocetti (ambos de James Craik). Los dos últimos estuvieron con “Caito” y “Leo” horas antes del accidente y señalaron que la Zanella “tenía luz adelante” y que habían bebido gaseosas.

Cabe señalar que intervienen en este juicio el fiscal Correccional, Horacio Vázquez; el abogado olivense Guillermo Romero, en representación de las madres de las víctimas (Claudia Pérez y Roxana Díaz, quienes se constituyeron en la causa como querellantes particulares), y el letrado villamariense José Luis Bertoldi, a cargo de la Defensa de Nieto.

 

Primer profesional

En lo que va del año, Luis María Nieto es el primer profesional que se sienta en el banquillo de los acusados de la Cámara en lo Criminal y Correccional de Villa María, un dato que no es menor si se tiene en cuenta que la mayoría de los hombres que llegan a juicio son albañiles o changarines, generalmente sin estudios y de escasos recursos económicos.

Nacido en Córdoba capital el 8 de agosto de 1979, donde está radicado desde hace algún tiempo, el acusado pasó toda su infancia, adolescencia y juventud en Oliva junto a los demás integrantes de su familia, entre los que se cuentan dos conocidos abogados locales: su padre, Luis Augusto Nieto, y su hermana, Cecilia Nieto, jueza de Faltas de esa localidad. Además, la madre y su hermano menor son médicos.

 

QUE DICE LA LEY SOBRE EL “HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO”

Cuando se produjo el luctuoso accidente, el artículo 84 del Código Penal de la Nación (poco después tuvo una reforma en cuanto al monto de la pena, pero debe aplicarse la ley al momento del hecho) establecía que “será reprimido con prisión de seis meses a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a 10 años, el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo, causare a otro la muerte”. En tanto, el segundo párrafo de la misma norma legal precisaba que “el mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas fatales o si el hecho hubiese sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente, inexperta o antirreglamentaria de un vehículo automotor”.

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