El Ministerio de Seguridad de la Nación habilitó el primer centro destinado al estudio y cultivo del cannabis medicinal, que funcionará en una finca de Jujuy. La medida fue firmada por la ministra Patricia Bullrich y se publicó en el Boletín Oficial.

De esta manera, se concedió la primera habilitación en Argentina de un espacio destinado al estudio y la investigación del uso medicinal de la planta de cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales, tal como se establece en la Ley 27.350 sancionada en 2017.

El procedimiento fue requerido por el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, en agosto de 2018. “Es un proyecto netamente estatal. El gobernador advirtió la incongruencia y la contradicción de que mientras existe una ley nacional que habilita el uso y la investigación médica del cannabis, los pacientes de ciertas patologías se siguen viendo obligados a recurrir al mercado negro”, explica a Clarín Gastón Morales, hijo del gobernador y presidente de Cannabis Avatara Sociedad del Estado.

“El principal objetivo es superar esa contradicción y desarrollar un proceso que permita contar con un aceite de cannabis o con cualquier otro derivado medicinal del cannabis que sea de calidad, asequible, que se sepa su origen y su proceso de producción “, continúa Morales. Además, el proyecto busca hacer un cambio de matriz productiva en la provincia.

La estatal Cannabis Avatara se asoció con Green Leaf Farms International, radicada en Estados Unidos, que se dedica a esta industria desde hace 8 años. Esa empresa aportará los fondos necesarios para las etapas de producción, fabricación y distribución.

Vienen trabajando en el tema desde hace seis meses. Por eso, desde el gobierno jujeño estiman que, dentro de dos semanas, ya podrán empezar a importar semillas de cannabis sativa “por primera vez en la historia de forma legal”.

Sin embargo, la fecha definitiva dependerá de las autoridades nacionales que están interviniendo, como el Ministerio de Seguridad, la Secretaría de Salud, el INTA, el Instituto de Semillas (INASE), el SENASA, la Aduana y la AFIP.

Una vez que las semillas estén en el terreno iniciarán la primera etapa, que es la germinación. Luego van a cultivar. Harán el trasplante al campo abierto y de ahí el análisis y testeo de la adaptación de las distintas variedades de plantas de cannabis al clima de la provincia. Finalmente, se diseñará un plan de escala industrial.

El lugar elegido para el cultivo es la Finca El Pongo, ubicada sobre la Ruta Provincial N° 1, en la localidad jujeña de Perico. Se van a usar entre 5 y 15 hectáreas, algo que va a depender del comportamiento de las semillas y la adaptación al terreno.

La Gendarmería Nacional se encargó de inspeccionar ese terreno. “A partir de un exhaustivo análisis técnico realizado por especialistas de la fuerza federal se concluyó que el establecimiento contaba con todas las normas de seguridad necesarias y que cumplía con las pautas legales”, informó el Ministerio de Seguridad en un comunicado.

Además, para prevenir cualquier evento delictivo, se instaló en la finca un sistema de videovigilancia vinculado con la línea 911.

Una vez que esté el resultado del cultivo, el aceite se va a fabricar en la zona franca de la provincia de Jujuy. En ese momento empieza otro camino, donde interviene la ANMAT, que va a determinar las condiciones para permitir su uso en el sistema público de salud y, eventualmente en el futuro, su comercialización.

Como, por el momento, la venta no está contemplada en Argentina, “el primer lote seguramente va a ser de exportación a los mercados legales del mundo”, dice Morales.

El aceite estará destinado para usar en todas las patologías que permita la Secretaría de Salud de la Nación. Actualmente, solo está habilitado para la epilepsia refractaria. Pero la provincia de Jujuy -a través de su Ministerio de Salud y en función de sus leyes provinciales- tomó la decisión de ampliarlo a otras patologías como, por ejemplo, el dolor vinculado al cáncer y el dolor vinculado a la fibromialgia.

“La lista de patologías a las que se puede abrir el uso medicinal del cannabis es numerosa y tiene que ver con la base científica y académica que el mundo hoy está entregando en las investigaciones y ensayos clínicos”, explica Morales.

Por otro lado, sigue latente el proyecto de hacer tres hectáreas de invernadero con otras dos compañías con las que se está asociando la empresa estatal, que son la canadiense Aphria (líder en la industria del cannabis medicinal en su país) y el laboratorio chileno Knop. Pero esos acuerdos todavía no están cerrados.

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