Aseguran que presos interactuando con perros no vuelven a delinquir

Un programa de entrenamiento de canes que asisten a personas discapacitadas a cargo de reclusos ayudó a reducir sensiblemente la reincidencia.

Cepeda precisó a Télam los efectos que produjo el contacto de los presos con los perros: “En seis años participaron del programa 79 reclusos y sólo uno volvió a cometer otro delito”. El programa consiste en la participación de los presos en el adiestramiento de perros para asistir a personas con discapacidad. En Argentina, se implementa desde 2010 en la Unidad 31 y la Unidad 33, en Ezeiza. Los resultados fueron contundentes: el informe indica que hubo una reincidencia del 0,012 por ciento de los internos. La iniciativa fue tomada de los Estados Unidos, en donde el programa “Dog Prision Program” se aplica desde hace 30 años y funciona en 300 unidades peniteniarias. El modelo también fue llevado a Europa. Respecto a los presos que interactúan con los canes, Cepeda indicó: “Son personas que no reciben visitas, no tienen contacto con afectos cercanos y los perros les permiten dar y recibir cariño y ocuparse, además de trabajar con los beneficiarios que vienen de afuera y eso les permite vincularse”. “Para alguien que está privado de su libertad significa dedicar tiempo para un tercero, sentirse útil y ganar una herramienta para el día de mañana, una posible salida laboral. Es ayudarlos a entusiasmarse en algo que desconocían”, subrayo Cepeda. Finalmente, el coordinador de “Huellas de Esperanza” recalcó la necesidad de “humanizar los establecimientos carcelarios” y destacó que gracias a este programa “hay gente que trabaja para devolverle a la sociedad algo bueno”.

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