Tras los informes de la autopsia al cuerpo de María Eugenia Cadamuro, el fiscal Raúl Almeida decidió cambiar la carátula de la causa e imputó a Jeremías Sanz de homicidio calificado agravado por el vínculo, por violencia de género y por empleo de arma de fuego.
Según informaron fuentes judiciales consultadas por FM COMUNICAR en Tribunales, se determinó que “Maru” fue ultimada por dos disparos con escopeta, uno en el tórax (ingresó por el costado izquierdo) y otro el cráneo con ingreso frontal, presumiblemente el que terminó con la vida de la mujer.
Para el fiscal no quedan dudas que el joven estuvo involucrado en el crimen y sostiene la sospecha de que otras personas sabían del destino de “Maru”.
Con esta nueva acusación, en caso de encontrarlo culpable, la pena será de prisión perpetua. Esto implica que Jeremías deberá pasar por lo menos 35 años en la cárcel.
La situación ya ha sido notificada a los abogados de Sanz.
Por otra parte, la Fiscalía pidió una pericia psiquiátrica a Jeremías, para agregar a la pericia psicológica que aún está en proceso. Ese resultado determina si es imputable o no.
Además, el acusado de matar a su madre será citado nuevamente a indagatoria. Puede declarar o abstenerse, como ya lo hizo cuando lo acusaban del delito de privación ilegitima de la libertad.
Por otra parte, Almeida aguarda los resultados de los análisis de hisopado de las manchas encontradas en las camionetas de Sanz y de su amigo. Cabe recordar que primero se hicieron las pruebas de luminol y resultaron positivas, pero aún resta determinar si los restos encontrados son de sangre, ya que en algunas ocasiones esta técnica puede dar falsos positivos en presencia de otras sustancias.
El destino del cuerpo de Maru.
Formalmente, la hija de la mujer, Guadalupe Sanz, y el esposo Pedro Garcia pidieron la entrega del cuerpo.
La Fiscalía decidió autorizar la sepultura a su marido, de origen cubano con residencia en Miami, pero con la orden de no proceder a una cremación.