El Ministerio Público Fiscal de Mendoza hizo lugar al pedido de la defensa del sacerdote italiano, de 82 años, para que sea trasladado el viernes a una vivienda particular desde la cárcel donde estuvo confinado más de un mes luego de establecer que padece problemas de salud.
Corradi es uno de los cinco imputados por el supuesto abuso de alumnos del Instituto Antonio Próvolo para chicos sordos y con hipoacusia en Luján de Cuyo, cerca de la ciudad de Mendoza. Los delitos cometidos por Corradi, el también sacerdote Horacio Corbacho, de 55 años, y tres exempleados laicos de ese centro se cometieron contra por lo menos 25 víctimas desde hace al menos 10 años.
Familiares de supuestas víctimas de los abusos repudiaron la medida. “Estamos indignados, sentimos dolor, fastidio. Era una satisfacción tenerlo en la penitenciaría como un delincuente común porque ha hecho más daño que cualquiera”, se lamentó Paola González, madre de una adolescente de 14 años con hipoacusia que denunció haber sido abusada por los dos sacerdotes desde que tenía ocho.
Los padres de estos niños, que se hacen entender mediante intérpretes o señas, están analizando “cómo dar a conocer nuestro repudio porque queremos que pague”, afirmó González.
“Se han tenido en cuenta los informes de los médicos de la penitenciaría y del cuerpo médico forense, explicaron desde la fiscalía. Durante su prisión domiciliaria Corradi tendrá custodia y portará una pulsera electrónica para ser monitoreado.
La protección del Vaticano
Carlos Lombardi, abogado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, dijo que la medida es equivocada. y recordó que el nombre de Corradi apareció públicamente en 2009 cuando decenas de sordos italianos del Instituto Antonio Próvolo de Verona.
En esa oportunidad dijeron haber sido abusados en dicho centro por 24 curas, laicos y hermanos religiosos desde la década de 1950. La lista de abusadores fue publicada en internet y especificaba que el sacerdote italiano estaba en Argentina.
En 2012 la diócesis de Verona sancionó a los 24 acusados y en ningún caso hubo un proceso penal porque el delito había prescrito y los apartaron de la institución. Sin embargo el Vaticano permitió que el sacerdote se ubicara en otro destino.
Ese otro destino tenía las mismas características que el lugar dónde había cometido las aberrantes prácticas de abuso infantil.
El nombre del cura volvió a aparecer en una carta dirigida al papa Francisco en octubre de 2014 en la que las víctimas italianas le hacían notar que Corradi estaba en Argentina junto a otros tres sacerdotes presuntamente abusadores.
Corradi fue trasladado a Argentina en la década de 1980. El sacerdote estuvo primero en el centro Próvolo de La Plata, 70 kilómetros al sur de Buenos Aires -donde recientemente ha sido objeto de una denuncia por los mismos delitos-, y a fines de la década de 1990 recaló en Mendoza.
Las eventuales condenas a los acusados podrían llegar hasta los 50 años de prisión.
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