La instalación, el afianzamiento y el crecimiento de organizaciones mafiosas que montaron estos estados paralelos no podían haber ocurrido sin la anuencia de autoridades políticas y policiales. Así ha ocurrido en Jujuy con Milagro Sala, quien se arrogó atribuciones del Estado. Del mismo modo que la líder de la “Tupac Amaru” repartía casas, decidía quienes cobraban planes y quienes accedían a derechos, en “La Salada” estaban quienes se ocupaban de establecer un esquema de recaudación paralelo en el que decidían quiénes, cómo y a quiénes vendían.
Estados paralelos que se han levantado allí donde el Estado Argentino ha estado ausente. O donde, en realidad, ha decidido ser cómplice por omisión o acción. Como cuando en 2012 lo llevaron al “Rey de la Salada” en misión oficial a Angola, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con el secretario de Comercio Guillermo Moreno.
Recuperar un Estado legal no va a ser un camino que se va a recorrer en poco tiempo, pero hay gestos que dan muestras cabales de que lo estamos transitando. Los allanamientos y las detenciones de ayer han significado un golpe a estas mafias y han dado un mensaje contundente: la ilegalidad va a dejar de ser parte de nuestro paisaje cotidiano.
Por Silvia Elías de Pérez - Senadora nacional por Tucumán (UCR-Cambiemos)