El grave hecho sucedió en la Escuela Católica San Luis Gonzaga ubicada en calle Santa Rosa 2035 de barrio Alberdi en la ciudad de Córdoba.

Su madre, Alicia Valeria Peralta hizo conocer a través de las redes sociales que su hijo de 6 años de nombre Santiago Burghi que asiste al primer grado de dicha institución y sufre de retraso madurativo como así también del habla situación es objeto de burlas y agresiones por parte de sus compañeros, estas actitudes habrían sido mas frecuentes y las agresiones verbales se tornaron físicas por lo que según el relato de la progenitora las autoridades de la institución debieron convocar a un servicio de emergencias.

Así también relata la mama del menor que los agresores han provocado daños en utiles y pertenencias del niño no tomando las maestras o autoridades medidas para evitar los incidentes y respondiendo con evasivas y notas en el cuaderno o de comunicados solo informando la situación sin dar una respuesta a los padres.

No es la primera vez que esta institución y sus autoridades quedan involucradas en situaciones por demás desagradables, graves y alarmantes que el Ministerio de Educación de la Provincia hicieron oídos sordos y quizás también la vista gorda.

El 8 de Agosto del año 2012, una alumna de primer año Milagros Beatriz Mastronardi de 12 años de edad, se suicidó arrojándose desde la terraza del Shopping Nuevo Centro de calle Duarte Quiros 1400 porque la trataban como “Gorda”, de ese mismo grupo de niñas pero cuatro años después el 31 de Octubre de 2016 se quitó la vida ahorcándose en su domicilio Agustina Denise Vaistij de 15 años quien en ese momento cursaba el tercer año de la institución mencionada.

La adolescente según testimonios de allegados era presionada en el colegio con sanciones administrativas por parte de una preceptora con faltas inexistente a punto de quedar prácticamente en condición libre ni bien comenzado el año como así también con notas deficientes a pesar de su esfuerzo y un trato displicente por parte de algunas docentes, incluso horas antes de tomar la trágica decisión habría buscado desesperadamente comunicarse con la única docente por la que tenía confianza negándole desde la dirección el número de celular de la misma.

Denotando en este caso como en los nombrados anteriormente una falta total de compromiso de las autoridades sin dar apoyo psicológico a los jóvenes en la más difícil de la vida de una persona, tampoco obtuvieron respuesta los padres damnificados y compañeros dando contención o evaluando una crisis en dicha institución para que estos lamentables hechos no vuelvan a suceder.

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